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25/04/12 
CAPÍTULO GENERAL DE 2012 - EUCARISTÍA


Lecturas:
Primera lectura: Is 58, 7-10.
Segunda lectura: Ef. 5, 8-14.
Evangelio: Mt 5, 13 – 16.


Una llamada a una misión profética 

Queridos Hermanos:

El tema escogido para este Capítulo general es “Una llamada a una misión profética”. ¿Qué relación tiene este tema con las lecturas que acabamos de escuchar? Es obvio que existe una estrecha relación. En este Capítulo general vamos a compartir sobre la manera de realizar en nuestros días, animados por nuestro carisma, una misión profética a favor de los niños y jóvenes, para ser con mayor verdad sal de la tierra y luz del mundo. 

Vosotros sois sal de la tierra

En la segunda lectura de hoy y en el evangelio vemos que realizar la misión profética exige de nosotros aceptar la invitación de Jesús a ser “sal de la tierra y luz del mundo”. La sal es la primera de las imágenes a que apela Jesús para definir la identidad de sus discípulos. Es un elemento familiar de cualquier cultura, pues desde siempre se ha utilizado para dar sabor a la comida (ver Jb 6,6). Pero además en la cultura bíblica y judía, la sal significaba también «sabiduría» (ver Col 4,6; Mc 9,50). No en vano en las lenguas latinas los vocablos sabor, saber y sabiduría tienen la misma raíz semántica.
La sal penetra en los alimentos para mejorarlos. De la misma manera, los discípulos de Jesús hemos recibido el Evangelio no únicamente para nosotros mismos sino para comprometernos en la construcción del Reino, mejorando el mundo en que vivimos. La sal da sabor porque es diferente a los alimentos en los que penetra. Nosotros daremos el sabor a la humanidad en la medida en que, evitando acomodarnos al mundo alejado de Dios, nos identifiquemos con Jesús y su Evangelio. Si no es así, somos como la sal que ha perdido su sabor y para nada sirve (cf. Rom 12,12).

Vosotros sois la luz del mundo

Como cristianos y religiosos estamos llamados a ser luz, a ejemplo de Jesús quien dice: “Yo soy la luz del mundo”.
Somos luz, en primer lugar, por nuestro testimonio de vida. La segunda lectura nos invita a dejarnos iluminar por Cristo, lo cual implica vivir como hijos de la luz, agradar al Señor en todo, dar muestras de bondad, practicar la justicia, ser amigos de la verdad, ser transparentes.
 

La luz del profeta brilla delante de los hombres
 

Hemos leído en el Evangelio: “Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos” (Mt 5, 16). Hoy el Señor Jesús nos confía a sus discípulos la misión de ser «luz del mundo y sal de la tierra». Se trata de la luz que debe iluminarlo todo con las «buenas obras» que nacen del cumplimiento del mandamiento del amor y de la caridad. El profeta brilla delante de los hombres con su vida, con su palabra y con sus obras. Con todo ello llama la atención de la gente, la interpela, la conmueve, despierta en ella el deseo de comprometerse por la gloria de Dios y por el bien del pueblo. El profeta es el hombre justo, trabaja para instaurar la justicia en su pueblo y para que la gente tenga misericordia con los indigentes, los huérfanos y las viudas. Es luz para el mundo quien ayuda al necesitado. El profeta Isaías nos dice, en la primera lectura, que nuestra oscuridad se vuelve luz cuando practicamos las obras de misericordia y no cerramos nuestra alma a los sufrimientos de los hermanos. En efecto, brilla como la aurora la luz de quien da de su pan al hambriento, acoge en su casa al que no tiene abrigo, viste al desnudo, satisface las necesidades del necesitado, se esfuerza por liberar a su pueblo del yugo opresor, y de las amenazas y maldiciones. El hombre justo es el hombre bueno a los ojos del Señor. El Señor está siempre con él. Dios sale al encuentro del ser humano, especialmente en la persona de Jesús y en el prójimo. El profeta ve a Dios y encuentra a Dios, especialmente en el pobre. El pobre es para el profeta “sacramento” de la presencia de Dios.  

El Documento de Puebla, de marzo de 1979, nos anima a mirar los rostros de tantas personas que hoy sufren la injusticia y la pobreza y a “reconocer (en ellos) los rasgos sufrientes de Cristo, el Señor, que nos cuestiona e interpela. Rostros de niños golpeados por la pobreza antes de nacer…, de niños explotados… Rostros de jóvenes, desorientados (y frustrados) por no encontrar su lugar en la sociedad… De indígenas…, de campesinos…, de obreros…, de subempleados y desempleados…, de marginados y hacinados urbanos…, de ancianos…  ” (cf. Doc. de Puebla, Nos 31 a 39, 23 de marzo de 1979)

André Coindre, profeta

“Para librar a los jóvenes de la ignorancia, prepararlos para la vida y procurarles el conocimiento y el amor de la religión, el Padre Andrés Coindre funda en 1821 el Instituto de los Hermanos del Sagrado Corazón” (Preámbulo de la Regla de Vida). Andrés Coindre es el profeta que vive una profunda experiencia de Dios en una misión profética Ello significa que:
- Ve el Corazón tierno y compasivo de Dios y lo ama con un amor sin reservas.
- Ve a los niños y jóvenes con los ojos de Dios y los ama con el Corazón de Dios. Los preferidos del Padre Coindre son los más abandonados, los más afectados por necesidades urgentes no satisfechas.
- Impulsado por el amor pone en marcha iniciativas muy concretas que les ayudan formarse como hombres de bien para Dios, para los demás y para sí mismos.  

Misión Profética A - Tinieblas  B - Luz  
Del Padre
André Coindre

y nuestra:
 
Temor
Tristeza
Confusión
Ignorancia
Frío
Debilidad
Muerte   
Confianza
Alegrìa
Certeza
Conocimiento
Calor
Energìa
Vida
Ser Luz y Sal Vida sin sentido   Sabiduría (de sabor) (saber vivir) 
  No futuro 
Desesperación
Evangelio
Esperanza

Para que los niños y jóvenes  pasen de  A a B

Danos, Señor, tu Espíritu a todos los hermanos y colaboradores de nuestra familia para ser sal de la tierra y luz en el mundo de hoy realizando una misión verdaderamente profética al servicio a los niños y jóvenes, mirando especialmente a los más necesitados.

Envía, Señor, tu Espíritu para que de este Capítulo general se deriven frutos abundantes para los niños y jóvenes destinatarios de nuestra misión, para nuestra familia religiosa, para la Iglesia y para el mundo. Amén.

Hno. José Ignacio Carmona Ollo, S.C
Instituto de los Hermanos del Sagrado Corazón
Casa General , Roma


25/04/12  PALABRAS DE BIENVENIDA
(En la sala capitular, al comenzar la sesión)

Hermanos, sean todos muy bienvenidos.  Con gran gozo proclamo oficialmente la apertura de este trigésimo quinto capítulo general. Lo iniciamos con la firme esperanza de que el Señor está con nosotros. Nos disponemos a vivir un tiempo de gracia abundante, que debe impulsar al Instituto a dinamizar notablemente su misión profética.

“Una llamada a una misión profética” es el tema de nuestro capítulo. La misión profética es en este momento histórico un gran desafío, una gran responsabilidad y una gran oportunidad para cada uno de los hermanos y colaboradores de nuestra gran familia.

La misión profética comienza y se desarrolla cuando nos dejamos conducir por el Espíritu. Él es quien toca nuestro corazón para que vibre en resonancia con el Corazón de Dios, como sucedió con el Padre Andrés Coindre.

Como nuestro querido Fundador, nos sentimos profundamente amados por Dios, especialmente al dirigir nuestra mirada compasiva al costado abierto de su Hijo. Con el Padre Coindre respondemos hoy con amor al Dios-Amor, por nuestra compasión hacia todos sus hijos e hijas, especialmente hacia los niños y jóvenes más necesitados. Se trata de una compasión que tiene ojos para descubrir sus necesidades no satisfechas más urgentes y, al mismo tiempo, manos y pies para responder a ellas de forma concreta en una misión verdaderamente profética.

Nos encomendamos hoy a los Corazones de Jesús y de María y a todos nuestros patronos, al Padre Coindre, al hermano Javier, al Venerable hermano Policarpo y a nuestros antepasados. Que, por su intercesión, este capítulo produzca los frutos que Dios desea y que nosotros esperamos.

Hermano José Ignacio Carmona Ollo
Superior general


Calendario preparatorio al capítulo general

El consejo general estará presente en la casa general del 8 de diciembre al 24 de diciembre de 2009, del 22 de febrero al 14 de marzo de 2010, del 1º de mayo al 10 de junio de 2010 y del 1º al 30 de septiembre de 2010. Dedicará la mayor parte de este tiempo a redactar la primera serie de documentos preparatorios al capítulo general de 2012.

Presentamos el calendario de las distintas etapas que nos llevarán al la realización del capítulo general de2012:

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A partir del 30 de noviembre de 2009, consulta preliminar a las entidades sobre los temas a tratar en el capítulo general de 2012.
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A más tardar el 15 de febrero de 2010, llegada de los resultados de la consulta preliminar al secretario general.
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El 8 de diciembre de 2010: envío (por internet y por correo) a las entidades de la indicción y de los documentos preparatorios al capítulo general.
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Note: El 8 de diciembre de 2010 será la fecha que el superior general en consejo tendrá en cuenta para determinar el número de capitulantes y suplentes
   a elegir en cada una de las entidades.
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El año 2011: preparación del capítulo general de 2012 en las entidades.
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Al final del año 2011: el consejo general deberá conocer el resultado de la elección de los delegados al capítulo general de 2012.
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Al inicio de enero de 2012: el comité de preparación envía la convocatoria.
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En enero de 2012: realización de las asambleas precapitulares.
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En marzo y abril de 2012: preparación de los últimos documentos provenientes de las entidades y de las asambleas precapitulares.
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Del 25 de abril al 25 de mayo de 2012: realización del capítulo general.